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Coordinadora: Maria Pinto Molina    

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CALIDAD Y EVALUACIÓN DE LOS CONTENIDOS ELECTRÓNICOS

La facilidad y libertad con que pueden publicarse contenidos en la red hacen necesaria la adopción, por parte del usuario de información digital, de una serie de criterios que le ayuden a filtrar los contenidos electrónicos y a discernir la veracidad, la credibilidad, la fiabilidad y en definitiva, la calidad de las informaciones que este medio nos proporciona.

La Calidad

La Calidad de la información

La Calidad de la información en el entorno digital

Necesidad de evaluar los contenidos electrónicos

Métodos de evaluación

Criterios de evaluación

Diseño de una plantilla de evaluación de contenidos electrónicos

Habilidades y competencias

Dossier electrónico

Dossier bibliográfico

 

La calidad

La palabra calidad se utiliza constantemente en la vida cotidiana para calificar la superioridad o excelencia de algo. Así, decimos que un producto es de calidad cuando cumple con nuestras expectativas sobre el mismo y sus características y propiedades nos parecen adecuadas. El componente de subjetividad que hay en este tipo de juicios de valor es evidente, ya que no todo el mundo tiene los mismos criterios, necesidades y expectativas y la percepción de la calidad está condicionada a ello. Por tanto, podemos decir que la calidad de algo está condicionada a la valoración subjetiva del usuario o consumidor.

En el ámbito profesional, académico o empresarial cuando se habla de calidad se hace desde una perspectiva más estricta en la que la calidad se valora de la forma más objetiva posible, de acuerdo a unas pautas y criterios comúnmente aceptados, aunque adaptados a los gustos y necesidades de los usuarios a los que va dirigido el producto o servicio. En estos ámbitos el interés por definir lo que es la calidad ha sido considerable y de ello se han ocupado fundamentalmente las entidades y organismos encargados de la normalización.

La ISO (Internacional Organization for Standarization) la definió en un primer momento, en la norma ISO 8402:1994, como la totalidad de los rasgos y características de un producto o servicio, que afectan a su capacidad para satisfacer necesidades manifiestas o implícitas. Posteriormente, en el año 2000, norma ISO 9000:2000, modificó su definición por la siguiente: grado en el que un conjunto de características inherentes cumple con los requisitos. La American Society for Quality define la calidad como la totalidad de funciones y características de un producto que les permite satisfacer una determinada necesidad.

Otras definiciones de calidad:

  • Juran: Adecuación al uso
  • Crosby: Conformidad con los requisitos
  • Feigenbaum: La composición total de las características de los productos y servicios de marketing, ingeniería, fabricación y mantenimiento, a través de los cuales los productos y los servicios es unos cumplirán las expectativas de los clientes.

De estas definiciones se desprende que la calidad, además del componente subjetivo antes descrito, tiene un componente objetivo que sería el conjunto de características y propiedades que le son propias a un producto o servicio. Así, las empresas o instituciones responsables de la creación de un producto o de la prestación de un servicio deben ajustarse a una serie de pautas y normas para lograr un servicio o producto de calidad. Éstas emanan de organizaciones normalizadoras y su cumplimiento viene determinado bien por imposición legal o bien por imposición del mercado.

Alcanzar la calidad a día de hoy no es ya una meta sino que se ha convertido en un requerimiento mínimo de existencia: el usuario/consumidor cada vez es más exigente y no se conforma con cualquier cosa, además la amplia oferta existente le permite escoger entre diferentes productos o servicios y la calidad del mismo condicionará en gran medida esa elección. Ejemplo de organizaciones dedicadas a la calidad.

La calidad de la información

El término información ha sido definido como "el mensaje utilizado para representar un hecho o una noción en un proceso de comunicación con el fin de incrementar el conocimiento" y también como "comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada".

Que la información es poder se sabe desde hace mucho tiempo, todo el mundo lo ha oído en alguna ocasión, sin embargo, hoy en día se han aumentado nuestras demandas de información y ésta pasa de ser algo valioso a ser un bien necesario en nuestra vida diaria.

En la Sociedad de la Información y del Conocimiento en la que estamos inmersos cada vez se hace más necesario el conocimiento y el aprendizaje para desarrollar cualquier actividad (empresarial, recreativa, investigadora, etc.) y además estos conocimientos deben actualizarse regularmente, pues enseguida quedan desfasados, y el proceso de aprendizaje debe ser continuo para que sea eficaz. La materia prima para estos procesos (aprendizaje y adquisición de conocimiento) es la información, de ahí su importancia, pero no toda la información que se genera y a la que tenemos acceso es igual de buena, ni igual de útil, ni igual de válida. La capacidad de discernir la buena de la mala información para su uso posterior determinará el éxito del individuo o del grupo en este nuevo entorno en el que la información se ha hecho tan valiosa.

Aplicadas las definiciones de calidad al ámbito de la información podríamos decir que la calidad de la información de un recurso informativo vendrá determinada por su capacidad para satisfacer las necesidades de información de la persona que lo utilice o consulte.

Si bien, esto puede ser muy relativo, ya que la apreciación de la calidad es muy subjetiva y lo que para una persona puede ser válido puede no serlo para otra (depende de la audiencia), lo cierto es que hay una serie de convenciones universalmente aceptadas de las características deseables de la información:

  • Objetividad
  • Integridad
  • Utilidad

La calidad de la información no es una realidad palpable y medible de forma exacta y unívoca sino que puede percibirse desde varias dimensiones, el número de dimensiones que se tengan en cuenta en un recurso de información determinará la exhaustividad de su estudio.

Las dimensiones de la calidad de la información se pueden agrupar en cuatro categorías: intrínseca, contextual, representacional y accesibilidad.

  • CALIDAD INTRÍNSECA DE LA INFORMACIÓN. Hace referencia a la calidad de la información per se , a su valor objetivo independientemente de su forma de difusión, diseño o al público al que va dirigido. Se engloban aquí aspectos como:
    • Rigor científico. Es importante que la información que aporte un documento esté basada en la evidencia científica, en la reflexión y en los métodos científicos propios de cada disciplina.
    • Integridad. La información no debe ser parcial ni sesgada sino que debe presentarse en su totalidad a no ser que la finalidad del documento sea resumir o abreviar otra información.
    • Objetividad: La objetividad de la información depende del autor de la misma y no de la percepción del usuario. Es un aspecto importante que determina la calidad del recurso ya que su carencia puede dar lugar a percepciones erróneas de la realidad de un hecho y a la desinformación. Dado que en muchos casos la objetividad no es fácil de percibir, la credibilidad de la información se asocia a la confianza que nos merezca el responsable de su contenido en función de su autoridad y su adscripción.
    • Precisión: La precisión tiene que ver con la exactitud de la información y con el nivel de profundidad con que se aborda un tema. En este sentido, se debe discernir el rigor o la trivialidad de la información valorándose positivamente lo primero. No obstante, esta dimensión depende de la intención y las pretensiones del recurso y del tipo de usuarios al que va dirigida.
  • CALIDAD CONTEXTUAL DE LA INFORMACIÓN. Tiene que ver con el contexto en el que se accede a la información y con la adecuación a las necesidades del sistema y del usuario.
    • Relevancia: La relevancia sería la adecuación de la información a las necesidades de los usuarios. Es por tanto una dimensión de valoración subjetiva condicionada al tipo de usuario que la usa.
    • Valor añadido. En muchas ocasiones los elementos de valor añadido facilitan el uso de la información y permiten una mejor asimilación de la misma, aumentando su utilidad y calidad.
    • Actualidad de la información: La actualidad de la información determina en gran medida su utilidad. Por lo general, exceptuando la información con valor histórico, cuanto más reciente sea ésta mejor, sobre todo en determinados tipos de información como la científica o las noticias
    • Cantidad de información aportada. A priori, cuanta más información se aporte mejor, pero dentro de unos límites que pondrá el sistema (para su procesamiento, almacenamiento.) y el usuario (para sus necesidades, el tiempo de que disponga.).
    • Utilidad. La utilidad en buena medida responde a la pregunta ¿para que sirve esta información? Aunque tiene también un aspecto subjetivo y depende de para qué quiere ese usuario esa información, es evidente que también hay un componente objetivo relacionado con la finalidad de la información y el perfil de usuario al que se dirige. Por ejemplo, no se puede pretender que una patente de un fármaco sea de igual utilidad a un químico que a un futbolista.
    • Adecuación al usuario. Obviamente esto depende del usuario, pero es importante tener claro a quién va dirigida la información a la hora de divulgarla y adecuarla a ese perfil.
  • CALIDAD REPRESENTACIONAL DE LA INFORMACIÓN. Se trata de la forma en que se representa la información, así como de todos los aspectos técnicos referidos a su estructura. Esta categoría abarca los siguientes aspectos:
    • Tipo de formato.
    • Claridad.
    • Concisión.
    • Compatibilidad.
    • Diseño.
    • Flexibilidad.
    • Homogeneidad de los datos.
  • CALIDAD DEL ACCESO A LA INFORMACIÓN. En esta categoría se engloban los aspectos relativos al cómo se accede a la información:
    • Tiempo de espera.
    • Navegación.
    • Seguridad.

La calidad de la información en el entorno digital

Durante mucho tiempo el soporte más extendido de los recursos informativos ha sido el papel, con la aparición y desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones esta situación empieza a cambiar y cada vez tienen más difusión e importancia los documentos digitales. Este tipo de recursos tienen una serie de diferencias con respecto a los documentos impresos que van más allá de la mera forma o del soporte: los documentos digitales, según Schamber, son fácilmente manipulables, enlazables interna y externamente, rápidamente transformables, inherentemente accesibles, instantáneamente transportables e infinitamente replicables. Es decir, que el cambio de soporte supone cambios también en la naturaleza y características del contenido. Por ejemplo, la hipertextualidad de los contenidos es una característica de los documentos digitales que no tienen los documentos impresos.

La importancia que ha ido cobrando el estudio de la calidad de la información en el entorno digital se debe principalmente al incremento del volumen de recursos a los que tenemos acceso. La facilidad para crear y difundir información en internet ha favorecido esta situación y hoy en día cualquiera puede publicar en la web. En términos generales, la información impresa pasaba por una serie de filtros y debía de ajustarse, en mayor o menor medida, a una serie de pautas de edición o presentación para poder salir a la luz. La mayoría de la información que podemos encontrar en internet no tiene que pasar ningún tipo de filtro de este tipo y por eso es más fácil encontrar en la web, además de excelentes recursos, otros de menor calidad.

El término calidad, aplicado a la información en Internet, es una meta que implica un proceso continuo de planificación, análisis, diseño, implementación, promoción e innovación, para asegurar que la información cubra las necesidades de los usuarios en cuanto a contenido, presentación y usabilidad. Sin embargo, no todos los productores de información apuestan por la calidad debido al esfuerzo que requiere y por eso encontramos en internet recursos de todo tipo. Si a esto le sumamos la naturaleza caótica de internet, que dificulta la búsqueda, identificación y localización de la información deseada veremos que se hace necesario conocer las características que definan la calidad de los recursos digitales para poder valorarlos y filtrarlos.

Las personas o entidades que apuesten por la calidad de la información deben saber que ésta tiene un precio, tiene un coste en términos económicos (el tiempo que se tarda en publicar es mayor, las revisiones y mejoras requieren tiempo y personal. ), pero sin duda, son mayores sus beneficios en términos de prestigio, de marketing, de difusión del conocimiento, etc...

Por eso es importante que si queremos ofrecer información de calidad tengamos en cuenta que es un proceso constante de mejora, que implica llevar a cabo alguna o varias acciones del tipo de las siguientes:

  • Uso de "checklists" para la evaluación de la propia información.
  • Tener en cuenta la opinión de los usuarios de la información que tu proporcionas (para ello es imprescindible que se permita al usuario hacer sugerencias y ponerse en contacto con los responsables de los documentos).
  • Supervisión y control de la información que se publica.
  • Exhaustivos controles antes de la publicación (pruebas en "Beta").

Los documentos electrónicos constan de dos componentes fundamentales: la forma y la información. Ambos son necesarios y de poco sirve que un recurso tenga información muy valiosa y muy útil ésta si no está adecuadamente organizada y estructurada y viceversa, si un recurso está correctamente organizado pero su contenido es pobre su utilidad será nula. A pesar de que ambos componentes son importantes parece constatado que los usuarios por lo general están más interesados en el contenido que en la forma.

En el apartado anterior (enlace a sección La calidad de la información) se han descrito las dimensiones desde las que se puede enfocar la calidad de la información, independientemente de su soporte. Muchas de las características que condicionan la calidad de los recursos impresos siguen siendo válidas en el entorno digital, pero deben enfocarse desde otra perspectiva y además deben tenerse en cuenta otras nuevas para determinar la calidad de los recursos digitales, sobre todo en lo tocante a la forma, que prácticamente nada tiene que ver con la de los recursos en otros soportes (papel, microfichas.).

Con respecto al contenido, a la información, la calidad sigue las mismas pautas en los recursos electrónicos e impresos. Sin embargo, con respecto a la forma, hay que tener en cuenta las notables diferencias entre ambos soportes y su implicación en la percepción de la calidad. Las dimensiones o características que condicionan la calidad de un recurso electrónico, además de las que son comunes con la información impresa, serían:

  • Facilidad de navegación
  • Compatibilidad e Interoperabilidad
  • Actualización
  • Velocidad

La información digital, la siguiente actividad es averiguar el grado en que el recurso se ajusta a estas características deseables y para ello es necesario llevar a cabo un proceso de evaluación de la calidad del recurso mediante el uso de criterios, parámetros e indicadores.

Necesidad de evaluar los contenidos electrónicos

La facilidad y libertad con que pueden publicarse contenidos en la Red hacen necesaria la adopción, por parte del usuario de información digital, de una serie de criterios que le ayuden a filtrar los contenidos electrónicos y a discernir la veracidad, la credibilidad, la fiabilidad y en definitiva, la calidad de las informaciones que este medio nos proporciona.

La generalización en la publicación de contenidos en Internet ha motivado que la necesidad de aplicar criterios de selección y evaluación se extienda a ámbitos y entornos profesionales diversos, como pueden ser el académico y el científico que requieren de recursos de información rigurosos y pertinentes, o el mundo empresarial y comercial cuyos clientes exigen una información veraz, organizada y de calidad. Por lo tanto, resulta de vital importancia que dispongamos de unos criterios claros y funcionales para realizar estas labores de selección de contenidos digitales.

Métodos de evaluación

En el entorno de la web, son muchos los profesionales que se dedican a evaluar los contenidos electrónicos, aunque no todos persiguen los mismos objetivos ni utilizan los mismos métodos y criterios. De forma general, se distinguen los siguientes grupos:

  • Profesionales:

    Trabajan en portales y directorios temáticos, como Yahoo o Lycos, que aportan con su labor evaluadora un valor añadido a los recursos electrónicos que proporcionan.

  • Expertos:

    A través de sus páginas personales o corporativas, proporcionan una selección de recursos evaluados referentes a su especialidad. El rigor en la clasificación y la pertinencia de los recursos electrónicos seleccionados vienen avalados por la reputación profesional del experto, así como por su alto grado de especialización en una materia determinada. Un ejemplo es La Página del Idioma Español: el directorio de recursos electrónicos que incluye en su sitio web posee todas las garantías de fiabilidad necesarias para un usuario que busque información en el tema de la lingüística y la filología.

  • Diferentes organismos e instituciones como sociedades científicas o universidades:

    Proponen explícitamente una serie de criterios y parámetros que deben de ser respetados cuando se diseñan páginas web con un objetivo informativo, educativo o institucional determinado. Es el caso por ejemplo de las guías de estilo web de la Universidad de Zaragoza, o de las guías para sitios web de la American Medical Association (AMA).

  • Bibliotecarios y documentalistas:

    Aportan sus conocimientos profesionales para seleccionar y valorar recursos electrónicos especializados, que se ofrecen en las páginas web de las bibliotecas o unidades de información en las que realizan su actividad. Como ejemplos, podemos citar la selección de recursos ofrecida por la Biblioteca Universitaria de Granada, las guías temáticas de recursos de información proporcionadas por la Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid o la elaborada por la School of Information de la Universidad de Michigan denominada Internet Public Library. Recursos especializados igualmente seleccionados y valorados son los propuestos por los documentalistas del Centro de Investigación para la Paz (CIP).

  • Agencias de evaluación o pasarelas temáticas (subjetcs gateways o information gateways):

    Están formadas por equipos de especialistas como académicos, bibliotecarios, universitarios y otros profesionales, que utilizan estrictos criterios de selección y de control de la calidad de la información para evaluar recursos electrónicos. El resultado de su actividad se concreta en un producto altamente valorado en el seno de la comunidad científica, pues los contenidos electrónicos proporcionados son rigurosamente clasificados, descritos, valorados y actualizados, y destacan sobre todo, por su alto nivel de especialización. Veamos detenidamente algunas de ellas:

Criterios de evaluación

La calidad de la información electrónica puede ser evaluada desde diferentes perspectivas -cuantitativa, cualitativa, bibliométrica...-, aunque la más generalizada es aquella que se centra en la satisfacción del usuario y en el análisis y la valoración de una serie de criterios que deberían de estar presentes en los contenidos proporcionados en el entorno digital.

Antes de empezar a analizar cualquier recurso electrónico, hay que identificar la tipología del mismo, puesto que en la web existe una variada gama de tipos de recursos: directorio, motor de búsqueda, revista electrónica, sede web corporativa, sede web institucional, sede web académica, medio de comunicación, página personal, sede web comercial, organización no gubernamental ... La aplicación de los criterios e indicadores de evaluación variarán por lo tanto, en función de las características de cada uno de ellos, así como del nivel de profundidad que el evaluador decida emplear.

Por otro lado, la naturaleza hipertextual de la web exige al menos, dos niveles de evaluación sobre los que hay que aplicar los criterios e indicadores oportunos:

  • Micronavegación: que tiene en cuenta todos los aspectos relacionados con la navegación interna entre los propios contenidos del sitio web

  • Macronavegación: relacionada con los enlaces del sitio web hacia el exterior y la visibilidad del mismo en todo el entorno de la WWW, es decir, cuestiones cómo la recuperabilidad del recurso electrónico en cuestión en los buscadores más utilizados por los usuarios, el número de recursos que tengan un enlace a este sitio web, o, desde el punto de vista del diseño, la capacidad que tenga la web para ser consultada por todos los usuarios en general (accesibilidad).

Para cada uno de estos niveles de navegación, habrá que aplicar los criterios y parámetros que nos ofrezcan información sobre los mismos. Como modelo general , se presenta un conjunto de criterios de evaluación e indicadores válidos para un análisis y valoración de recursos electrónicos.

  • Autoría:
    Este criterio es esencial para distinguir la credibilidad de la fuente de información y la calidad de los contenidos de un sitio web. El responsable de los contenidos de un sitio web, ya se trate de una persona o de una organización, debe estar claramente identificado, mediante una serie de indicadores presentes en el sitio:
    • una adscripción del autor a la organización a la que pertenece
    • una breve información sobre el currículum académico o profesional del responsable
    • una dirección de correo electrónico para contactar o verificar la legitimidad del responsable de la página
    • una declaración de principios o intenciones sobre la finalidad de los contenidos
    • algún tipo de logotipo que represente a la institución
    • alguna crítica o mención por parte de una organización externa sobre la calidad del sitio web

  • Actualización y actualidad:
  • Este criterio se refiere a la actualidad de los contenidos del sitio web evaluado, así como a la actualización de los mismos, si es que este aspecto es integrado en la página web. Son aspectos importantes que hay que tener en cuenta a la hora de medir la calidad del contenido de una página web, ya que la rapidez e inmediatez que permite Internet como medio de edición y como medio de comunicación y difusión de la información es también una de las cuestiones más valoradas en el nuevo medio, y por lo tanto, son criterios dignos de considerarse cuando evaluamos contenidos difundidos por esta vía. Dentro de este apartado, hay que valorar los siguientes indicadores:

    • La indicación explícita de la fecha de creación del sitio web. Suele estar indicada al pie de la página principal del sitio web, junto a los datos de autoría. En algunas ocasiones hay que ser precavidos, pues en algunas páginas web aparece la fecha del día en que se consulta la página; ello no significa que los contenidos estén actualizados sino que se trata de un mecanismo que actualiza automáticamente la fecha, y en consecuencia, debemos de buscar el dato de la actualización en otros lugares.

    • La indicación explícita de la fecha de actualización de los contenidos. Generalmente, este dato es indicado en los sitios web de varias maneras:
      • Explícitamente en la página principal, como dato de valor añadido a los contenidos
      • Al pie de la página principal del sitio web, junto a la fecha de creación
      • En diferentes páginas del sitio web, dependiendo de la naturaleza de los contenidos incluidos

    • La presencia de información actual y actualizada. En ocasiones, no existe el dato explícito de la fecha de actualización, pero el propio contenido de la información con referencia a hechos actuales, a documentos publicados recientemente, o incluso la existencia de una sección de novedades o noticias actuales, nos confirma la actualidad y la frecuente actualización de los contenidos de un sitio web.

    • La existencia de enlaces obsoletos, que remiten a páginas no existentes porque han cambiado de url.

    • La existencia de enlaces erróneos, que no nos lanzan a ningún sitio, porque al establecer el enlace se han cometido errores en su redacción.

  • Contenido:
    Este criterio integra todo un conjunto de requerimientos propios de los contenidos o de la información proporcionada por un sitio web. Los indicadores o parámetros que nos pueden aportar información en este sentido resultan un tanto subjetivos y a veces difíciles de verificar, por lo cual depende, en última instancia, del propósito evaluador o de la capacidad intelectual o científica de la persona que efectúa el análisis. Dentro de este criterio se considera por ejemplo, el grado en que la información es rigurosa y precisa, el alcance de su cobertura o el nivel de objetividad de la información proporcionada:

    • Cobertura: Se trata de valorar la amplitud y el nivel de profundidad con que los contenidos son tratados en el sitio web, aspectos que dependen en cierta medida de los propósitos declarados por el autor del sitio web o de la especificación del colectivo de usuarios al que va dirigida la información. Valoraremos en este apartado el mayor o menor grado en el que se presentan las informaciones del sitio.

    • Exactitud, precisión y rigor: Para conocer la exactitud de los contenidos incluidos en un sitio web, éstos deben poder ser verificados de algún modo. Desde el punto de vista científico, por ejemplo, se valora que las informaciones vertidas se apoyen en citas bibliográficas, que aparezcan explícitamente para permitir su consulta. Pero este indicador, se refiere igualmente a la correcta formulación de los contenidos, sin ambigüedades ni errores gramaticales.

    • Pertinencia: La pertinencia está relacionada con la validez y la utilidad de los contenidos incluidos en un sitio web y que hay que valorar en función de los objetivos y propósitos declarados por el creador de los contenidos y el interés que posea la información para el usuario.

    • Objetividad: Se trata de comprobar el grado de dependencia o la ausencia de cualquier sesgo ideológico, político o comercial de la información incluida en el sitio web. No hay que olvidar que un gran porcentaje de la información en Internet tiene un fin promocional y publicitario. Es necesario, por tanto, conocer la perspectiva de la autoría de los contenidos.

  • Accesibilidad:
  • Consiste en la capacidad de un sitio web de ser aprehendido en su totalidad por todos los usuarios, independientemente de las condiciones físicas y/o técnicas en las que se acceda a Internet. Es decir, los desarrolladores de contenidos y los diseñadores de webs deben tener en cuenta todas las dificultades y limitaciones con las que puede encontrarse un usuario que visite su sitio web: discapacidad física (auditiva y visual), diversidad de aplicaciones de usuario, diferentes tipos de conexión, diferentes navegadores y diferentes versiones de navegador, diferentes tamaños de monitor, ausencia de software adecuado para descargar determinados ficheros, necesidad de descargar e instalar plugings adicionales, desconocimiento de la lengua... En definitiva, un variado conjunto de cuestiones que pueden hacer que los contenidos de un sitio web no puedan ser accesibles por todos. Estos aspectos son importantes para determinar la calidad de la difusión de los contenidos de las páginas web, y especialmente, cuando los contenidos corresponden a sitios oficiales y con contenidos públicos. Los indicadores que hay que tener en cuenta para evaluar este criterio son los siguientes:

    • Diseño compatible con diferentes navegadores o diferentes resoluciones de pantalla: Se evalúa la existencia o ausencia de distorsiones en la visibilidad de las páginas del sitio web, utilizando cualquiera de las versiones de los navegadores de uso más generalizado entre los usuarios: Internet Explorer y Netscape. Se puede valorar positivamente la indicación expresa de las características técnicas necesarias para una visualización de la web.

    • Existencia de versiones alternativas de visualización para los sitios web con presentaciones Flash, que pueden dificultar la carga y legibilidad de los contenidos para aquellos usuarios sin condiciones técnicas en su ordenador para desarrollar ese tipo de aplicaciones.

    • Cumplimiento de la normativa WAI (Web Accesibility Initiative), una iniciativa del Consorcio de la Wide World Web (W3C) con recomendaciones para hacer los contenidos de la Web accesibles para todos, y especialmente, para la gente con algún tipo de discapacidad auditiva, visual, cognitiva, etc. Este criterio se hace prácticamente obligatorio en los sitios web de contenido oficial y público, como pueden ser páginas web de ministerios, universidades, bibliotecas, etc.

    • Posibilidad de imprimir y visualizar correctamente la impresión de los contenidos del sitio.

    • Existencia de una Ayuda al usuario sobre la estructura de los contenidos y la navegación del sitio, especialmente cuando éste es complejo y amplio.

    • La presencia de versiones en otras lenguas de los contenidos del sitio web, p ara alcanzar no sólo una mayor accesibilidad sino también una mayor difusión de los mismos.

  • Funcionalidad:
  • Con este término se alude a la facilidad con que, en un sitio web, el usuario puede localizar la información que le interesa y captar la información pertinente de forma rápida. Es decir, este criterio valora la efectividad del sitio web a la hora de utilizarlo y consultarlo. De ahí que se valore la estructura y organización lógica de los contenidos para conseguir un resultado óptimo de localizac ión de la información. Así pues, estos son los indicadores básicos que se deben tener en cuenta para valorar este criterio:

    • Una estructura lógica de los contenidos incluidos en el sitio web, organizada en forma de tabla de contenidos, menú jerárquico u otra organización similar, de manera que el usuario pueda captar desde un primer momento, los contenidos más importantes.

    • La pertinencia y adecuación de los títulos utilizados en los apartados o secciones principales del sitio web, lo cual proporciona coherencia y homogeneidad y evita la confusión al usuario.

    • La existencia de un mapa web que incluya, de manera jerárquica y organizada, todos los contenidos del sitio web con enlaces activos. L a presencia de este elemento es vital para agilizar y perfeccionar el uso efectivo de las páginas web, y para que el usuario visualice la estructura global de los contenidos.

    • La existencia de un sistema de búsqueda de contenidos propios del sitio web, que permita la localización inmediata de la información que necesita el usuario. Este sistema de búsqueda puede consistir en una base de datos con diferentes opciones de búsqueda o un motor de búsqueda interno

  • Navegabilidad:
  • La navegabilidad se refiere a la facilidad con que el usuario puede desplazarse por todas las páginas que componen un sitio web, y ello es posible gracias al conjunto de recursos y estrategias de navegación diseñados para conseguir un resultado óptimo de localizac ión de la información y de orientación para el usuario. Estos aspectos son importantes para evitar la sensación de desbordamiento de la información o de pérdida que puede producir el navegar por los contenidos, saltando de un hipervínculo a otro, o la lectura no secuencial de los contenidos. Los indicadores que se valoran en este criterio son los siguientes:

    • La presencia de un menú de contenidos siempre visible, a ser posible siempre en el mismo lugar y en cada una de las páginas que compone el sitio web, para que el usuario tenga siempre presente la estructura general de los contenidos principales contenidos en el sitio web.

    • La presencia de botones de navegación que permitan al usuario recorrer el sitio web de manera lógica.

  • Diseño:
  • Dentro de este apartado se valoran varias cuestiones relacionadas con el aspecto físico o la ergonomía del sitio web que contribuyen a hacer del recurso digital un espacio agradable a la vista y fácil de leer por el usuario. Estos serían los indicadores que aportarían información a este respecto:

    • Diseño web elegante, funcional y atractivo

    • Adecuada combinación de colores, formas e imágenes que faciliten la lectura de los contenidos

    • Tipografía adecuada de la información textual, es decir, tamaño y tipo de letra idóneos para una buena lectura

    • Homogeneidad de estilo y formato en todas las páginas del sitio web

Diseño de una plantilla de evaluación de contenidos electrónicos

El procedimiento más frecuente para evaluar un recurso electrónico es utilizar una plantilla en la que se especifican los criterios e indicadores que han de valorarse, a cada uno de los cuales puede proporcionarse una puntuación.

CRITERIOS
INDICADORES
Autoría
  • Adscripción del autor
  • Información sobre el autor
  • Medio de contacto (e-mail)
  • Logotipo de la organización
  • Declaración de principios y propósito del sitio web
  • Evaluación externa
Actualización
  • Fecha de creación
  • Fecha de actualización
  • Información actual y actualizada
  • Existencia de enlaces obsoletos
  • Existencia de enlaces incorrectos
Contenido
  • Cobertura
  • Exactitud, precisión y rigor
  • Pertinencia
  • Objetividad
Accesibilidad
  • Diseño compatible con diferentes versiones navegador y resoluciones de pantalla
  • Versiones alternativas de visualización
  • Cumplimiento normativa WAI
  • Impresión correcta
  • Ayuda para la navegación y la comprensión contenidos
  • Versiones en otras lenguas
Funcionalidad
  • Estructura lógica: tabla, menú de contenidos
  • Pertinencia y adecuación de los títulos secciones
  • Existencia de mapa web con enlaces
  • Sistema de búsqueda de contenidos propios
Navegabilidad
  • Menú de contenidos
  • Botones de navegación
Diseño
  • Elegante, funcional y atractivo
  • Combinación de colores, formas e imágenes
  • Tipografía textual adecuada
  • Homogeneidad de estilo y formato

Habilidades y competencias

 
 

Conocer e interiorizar la filosofía y los principios de la calidad

 
 

Caracterizar los aspectos que influyen en la calidad de la información digital, incidiendo en los aspectos relacionados con el contenido.

 

Utilizar la evaluación como una estrategia de comprobación y mejora, detectando fortalezas y debilidades que permitan seleccionar la información en los formatos más apropiados a las necesidades y estilos de aprendizaje de los estudiantes.

 

Conocimiento de los métodos y técnicas para la evaluación de la información electrónica.

 
Entrenamiento en el manejo y uso de criterios e indicadores de evaluación de la información electrónica, profundizando tanto en los aspectos de micro como de macronavegación, sabiendo distinguir la veracidad, la fiabilidad y la credibilidad de los contenidos electrónicos.
 

Habilidades para entender y aplicar una plantilla de evaluación tanto de la información como de los recursos electrónicos.

 

Dossier electrónico

Dossier bibliográfico

Fecha de Creación 15/10/2004 | Fecha de Actualización 13/04/2011